Mapa de cómo se trabaja hoy.
Qué llega, quién lo revisa, dónde se copian datos y qué situaciones hacen perder tiempo.
Antes de construir nada grande, entendemos el problema, probamos una primera versión con casos reales y la conectamos solo donde haga falta.
Cada paso termina con algo concreto: una decisión, una prueba o una mejora que ya se puede revisar.
Una llamada corta para ver qué pasa hoy, qué herramientas participan, quién decide y qué casos suelen complicarlo.
Montamos una prueba pequeña con datos reales para comprobar si responde, pide lo necesario y deja el resultado correcto.
Integramos APIs, paneles, webhooks, mensajes o documentos solo cuando aportan valor al proceso.
Mejoramos mensajes, reglas, permisos y excepciones a partir de lo que pasa cuando el equipo empieza a usarlo.
Qué llega, quién lo revisa, dónde se copian datos y qué situaciones hacen perder tiempo.
Una versión mínima que ya atiende, registra, reserva, avisa, actualiza datos o pasa el caso al equipo según el objetivo.
Reglas visibles, excepciones localizadas y una forma sencilla de saber si realmente está ayudando.